El proceso de acceso a la tierra y cambio de los usos del suelo en Cartagena del Chairá, ha entretejido un sinnúmero de luchas reivindicativas que permiten el habitar el territorio de manera sostenible y concertada en busca de la superación de los conflictos históricos. La deforestación no ha sido de los campesinos, sino de otros actores con intereses sobre el territorio.
Después de la bonanza cauchera, ingresó a la zona la Compañía de Hidrocarburos “Shell”, que realizó exploraciones petrolíferas, sin obtener resultados. Su presencia impulsó una ola de colonización, especialmente de campesinos del Huila, Tolima y Antioquia.
En el año 1938, hace presencia la Compañía Rusbell, para continuar con las exploraciones petrolíferas, dando impulso al sector pesquero y se construye un camino entre Cartagena del Chairá con el Municipio de La Montañita.
Posteriormente y continuando la exploración de petróleo, la Compañía “Texas Petroleum” permaneció en la región entre los años 1941 y 1945. Año en el retorna la Shell, y en 1948, pone fin a sus exploraciones. En esa época se utilizaba un camino para el desplazamiento de la firma Lara, conocido como “Trocha Lara”.
El territorio ha transitado de una época que tuvo cultivos ilícitos como la coca, a cambiar la economía a una economía basada en la ganadería, dónde la gente produce la leche, el queso y eso le da para sobrevivir. La gente tiene en sus fincas sus huertas, sus siembras de pan coger, yuca, plátano, maíz, etc. Todo lo que se da para el autoconsumo, no para la comercialización, muy difícil por falta de vías para sacar sus productos a vender. Por falta de vías lo más rentable es el queso. En la ganadería hay doble propósito, es decir, sacar leche y carne. Se procesan lácteos y también se aprovecha la carne de los novillos. Los engordan y trasladan a Cartagena, para comercializarlos. El tipo de ganado son novillos, en muy pequeña escala, también cerdos para el autoconsumo.
Con respecto a los usos del suelo en Cartagena del Chairá, pasar de la siembra de coca a la producción ganadera fue un camino o alternativa que el Estado planteó como viable, pero trajo consigo varias contradicciones, pues no bajaron los índices de deforestación.
En el piedemonte caqueteño, por su parte, el Estado ejecutó su política de colonización a través de la Caja Agraria y los proyectos Caquetá 1 y Caquetá 2, que fueron implementados por el INCORA. Los dos proyectos lograron que un número considerable de hombres y mujeres campesinas, que en sus regiones de origen eran minifundistas, jornaleros y peones, obtuvieran propiedades y consiguieran hacer el tránsito de un sistema agrícola de subsistencia a la actividad ganadera. Pero, no lograron la superación de las tensiones sociales y políticas derivadas del problema agrario que el Estado buscaba solucionar a nivel nacional con la colonización. Desde ese momento se veía una clara intención por parte del Estado de incentivar el desarrollo de esta región colombiana a partir de la ganadería, sin tener en cuenta la vocación de esta tierra que, según el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, es forestal (Borrero Morales, 2017)
La Mesa Campesina reconoce que esta es una de las razones porque Cartagena del Chairá fue catalogado como uno de los municipios más deforestada en la región,
Cuando la gente solo vivía de la hoja de coca (cultivos ilícitos) tumbaban una hectárea de monte y la gente podía vivir, sembraban una hectárea de coca y con eso vivían, al ya cambiar la economía la gente ya miro que los cultivo de coca solo les generaba problemas, trabajos al campesino, no produce ninguna ganancia, solamente es como por estigmatizar la gente porque es el que más se mata y el que menos gana, siempre eso es para los grandes narcotraficantes los que se lucran de eso, entonces al pasar de esaeconomía a mirar otro tipo de economía en la región se miró que la ganadería era lo más viable entonces se empezó a tumbar montaña, montaña, y nunca se orientó este proceso, , es decir, había que tumbar varias extensiones para meter ganado pero nunca llego ninguna institución para decir vamos a tecnificar las fincas, vamos a dividir potreros, o algo... entonces por eso se catalogó el municipio cómo de alta tasa de deforestación debido a eso pero hace ya algunos años se empezó el trabajo de concientización, de tecnificación ganadera, de la gente ser amigable con el medio ambiente desde la conservación (Luis Antonio Valencia Ocampo, 2021).
A partir de estas contradicciones, los campesinos del Chairá comienzan a buscar formas y estrategias de conservación que les permita habitar el territorio de manera sostenible a nivel comunitario, teniendo como precedente que el Plan artemisa ha tenido a los campesinos de esta zona como blanco para el despojo, bajo el argumento de las altas tasas de deforestación.
El municipio cuenta con participación en los sectores económicos como lo evidencia para el 2013, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural. En la actividad agrícola reporta 3.694 hectáreas en cultivos permanentes, plátano (1.780 ha) y caucho (780 ha); 1.220 hectáreas en cultivos transitorios, maíz (1.000 ha) y arroz (220 ha); y 1.700 hectáreas en cultivos anuales, con predominio de la yuca (1.700 ha).
La Mesa Campesina llama a un diálogo constante entre los actores que están involucrados. Las entidades del Estado deben asumir que las tasas de deforestación son una responsabilidad mutua, pues el territorio de Caquetá ha sido blanco de disputa, por actores armados y los de la ganadería extensiva, que han dificultado la conservación en el territorio.
El movimiento campesino ha orientado el asunto formativo y educativo, como una de las estrategias más importantes para reversar los daños causados por la deforestación. Los procesos pedagógicos orientados a las familias campesinas para transformar los usos de sus tierras de manera sostenible desde la lógica de la sostenibilidad y la conservación.
Los campesinos pueden tener la ganadería, pero también conservar sus fincas, así sus fincas sean de 100 hectáreas porque todavía las fincas son de 100 hectáreas que conserven un 40% y en un 60% ya de actividades ganaderas y agropecuarias, es decir, en un 50% la ganadería y en un 10% para esos productos de pan coger: plátano, yuca, maíz y lo que se ve en la región, pero siempre conservando el 40% de su finca. La idea es que ya se está preparando la gente para que también pueda vivir de esa montaña de manera sana y sostenible, vivir de ese bosque, en el bosque hay productos no maderables que se pueden aprovechar, como la palma de canangucha, la cual se procesa para consumo animal, para sacar aceite, la palma de azair, ,es como también del bosque el campesino aprende a vivir y que mire el bosque como también una renta y que a futuro es más rentable vivir del bosque que de una vaca” (Arístides Ochoa, 2021).
Los campesinos de la zona reconocen que el problema se centra en la forma de habitar y relacionarse con el territorio. Esto se expresa en las zonas de reservas forestales, presente en la ley segunda del 1959.
Para poder estar allí debe de tener las dos cosas, debe de explotar pero también de conservar, tiene que haber ese equilibrio para poder estar allí y que el gobierno debe de darle la oportunidad de que eso es un proceso, si nunca hubo esa asesoría porque llegan ahora cuando el campesino ya lleva 30 40, años de explotación en esos territorios a perseguir la gente, la gente no quiere irse de allí, no quiere irse a un desplazamiento, a las ciudades, a engrosar las filas de desempleados, de todo eso, sino que nos dejen pertenecer al territorio y que nosotros vamos a ser amigables con el medio ambiente también. Esa es la propuesta que tenemos como mesa, le hemos dicho al gobierno sentemos vamos a negociar, sentemos a concertar sentemos a que el campesino está dispuesto a parar la deforestación pero que ofrezcan garantías en el sentido que apoyemos al campesino que apoyemos esta propuesta y que la saquemos adelante entre todos (Luis Antonio Valencia Ocampo, 2021)